
Ha escuchado su voz casi un millon de veces y no puede evitar separar las letras de su boca y formar un te quiero. Ha podido soñar en besar esos tiernos labios que la tienen enloqueciendo cada noche desde que lo conoce. Cada música, cada melodía le recuerdan a él, su corazón se hace mas fuerte cada momento que pasa, al igual que sus latidos pero a la vez se aprieta como tratando de defenderse. Su piel se eriza al recordar cada vez que rozo su cuerpo, sus manos y su boca con la imaginación, sus ojos se estremecen con sólo pensar en el abrir y cerrar de sus ojos, y el deseo que la ataba a él ha igualado sus inmensas ganas de verlo. Se siente como cuando le era fácil quedarse soñando en su rostro, deseando que todo lo que sentía se quedará en su memoria para siempre. Existe un momento frente a sus ojos en el que sólo existía su sonrisa, un momento en el que decides erroneamente a quien darle amor, y es cuando descubres ese corazón que te hace sentir que has encontrado una perfecta fusión: la obsesión y la indiferencia. Su cabeza insiste en pedirle un minuto más. Sus manos están aferradas al recuerdo del primer amor, al que le hace sentir mariposas en su vientre, a quien le gustaría decirle cuanto tiempo ha estado muriendo por él y cuantas veces ha hecho sus ojos brillar. Ella puede volar, pero necesita sus alas.